El Destructor del País

El Destructor del País

 

                Corría el año de 1991, el país estaba hundido en una profunda crisis de corrupción y acusaciones por parte de los partidos que hacían vida en la nación; propios creadores de lo que hasta hoy se sigue viviendo. De pronto al comienzo del año 1992 retumban los cañones de los cuarteles, que sobre sale a la conquista de lo que ellos decían a favor de la justicia, hecho por un grupo de militares y entre ellos el menos dotado de todos de los muchos generales que estuvieron en ese momento, el Teniente Coronel, sin más luchas que las acaloradas batallas que se suscitan en los simuladores de entrenamiento militar por estos tiempos. Llegan en reafirmada rebelión en contra del sistema, pero lo hacen de la manera más brutal que pudo un ser humano conocer, buscando la paz utilizando las balas y asesinando gente inocente. Sin menor reconocimiento que el que merecen los encargados de mantener el orden, lograron repeler con franqueza y rectitud a los revoltosos provenientes de las tres fuerzas insurgentes. Hubo mucho muerto y herido que hasta ahora seriamente no se ha contabilizado a su totalidad, víctimas de un sistema judicial y legal, que siempre actúa de manera procaz y disoluta en cuanto a la aplicación de la ley, se prostituye y a un lo sigue haciendo, practicas malvadas que como un cáncer que no tiene cura, pues genéticamente desde su concepción, unos aprendieron primero a corromperse que a trabajar honestamente. Mientras sucedió todo aquello el minúsculo hombrecillo, fue oportunamente abordado por los micrófonos de la prensa de aquella época y como diablo es malagradecido, destruye a quien le dio la oportunidad de señalar su posición y se le respetara como ser humano. Que en verdad en un país normal estaría condenado a cadena perpetua por los crímenes y hacerse el responsable de todos los asesinatos que cometieron. Las calles estaban atolondradas y la gente comentaba el suceso del Atila de Venezuela, haciendo que una mentira como esa que hace tanto daño hasta estos días,  se ha convertido en un acto heroico de la talla más valiente y adulante.  Que tan necesario es para el mundo un líder sin formación y sin peso moderado, que en verdad provenga de sitio donde se lucha. No es un líder aquel que maliciosamente se cuela como anfisbena entre las ramas, para luego de un plumazo hacer lo que hizo el inducido por los Castro. No conforme con estar preso desde allí hizo una campaña que de esto tiene mucha culpa, los que vieron en él a un mesías que calmara la calamidad por la que estaba pasando el país. La cúpula partidista para la época creyendo en una base popular, con la que contaba toda vez que se iban a medir en las urnas, quiso probar su suerte dando como aprobada una Ley de Amnistía. La que perdono a todos aquellos que mataron tanta gente y violaron tanto la constitución, como derechos humanos. Quedando como si nada absueltos de todos como medida de gracia, que concedió el estado venezolano en búsqueda de la reconciliación nacional. Por motivos fútiles del destino el que hizo de una camisa un saco, con respectos a la pena jurídica que le fue concedida, sin ni si quiera tener un poco de conciencia de sus errores, toma por sorpresa a la gente, al erigirse como máximo candidato a la presidencia y gritando a voces, insultando a todo el mundo que le hiciera oposición, con ínfulas de grandeza llego y de la misma manera que se fue, dejo al país en una constante diatriba que no nos ha conducido a ningún lado en todo este tiempo. Pasados los acontecimiento de las elecciones queda como presidente de la república, jurando en vano con suma rebeldía por la  nada, pues su mayor pecado es el que ultrajo a la misma constitución y la fuerza armada quien fue la garante de sus derechos. Opto por destruir todo en su tiempo en Miraflores,  acabando con todo cimiento primitivo que nos quedaba de democracia libre, por la que mucho hemos luchado con sus imperfecciones, pero libre de reconocer en que hemos podido fallar. Con la humildad que caracteriza a todo ser humano que se equivoca podemos decir, que el error lo estamos pagando caro.  Hoy Venezuela sumida en un gran problema que significa la debilidad de sus instituciones, solapadas por el poder ejecutivo en vista de su baja popularidad, se afinco en ellas hasta rebajarlas hasta un rango obediente que las somete sin miramiento a su interés, trayendo como conclusión que no hay poder más imperial que aquel que se ejerce desde la silla presidencial por el caudillo de turno, donde se teje y confabulan las más oscuras maniobras, las mismas solo justifican que es necesarios defender el poder por causas de un tirano, que no quieren hasta ahora sus herederos confirmar que ya su tiempo se a pasado, y que se hace necesario en vista de la coyuntura de hambre y destrucción por la que pasando la República y los ciudadanos, deponer su bota que le está quitando la respiración a quien tanto le brindo apoyo, el pueblo. Llego el tiempo de deponer las armas, esos objetivos por los que una vez se sublevaron, nuevamente no fueron alcanzados. Muchas Gracias. @Daniveras69.           

Responder

Introduce tus datos o haz clic en un icono para iniciar sesión:

Logo de WordPress.com

Estás comentando usando tu cuenta de WordPress.com. Cerrar sesión / Cambiar )

Imagen de Twitter

Estás comentando usando tu cuenta de Twitter. Cerrar sesión / Cambiar )

Foto de Facebook

Estás comentando usando tu cuenta de Facebook. Cerrar sesión / Cambiar )

Google+ photo

Estás comentando usando tu cuenta de Google+. Cerrar sesión / Cambiar )

Conectando a %s