Las Pústulas del Miedo.

Las Pústulas del Miedo.

                Mientras cae la noche donde son más difíciles los pedidos de auxilio, el cuerpo inerte del desfallecido sistema se retuerce,  se arrastra sobre el piso, los mismos que construyo durante su pasada por esta tierra, las laceraciones que muestra su piel son el fruto de las huellas que quedaron consecuencia de sus acciones. El teléfono no para de sonar en señal de pedidos de ayuda y como al maloliente guiñapo andrajoso, que no supo cultivar la ventura, si no que hizo del odio su firme monumento de terror en un hogar de paz, no encuentra una mano que lo levante. Se puede ver que su gigante se viene abajo presa del tiempo sin el necesario apoyo, sus risas se han transformado en llanto eterno y excusa de porque no pudo hacerlo mejor. Irónica es la ayuda que le pueden presta si termina de vender la cama sucia donde descansa y las sabanas curtidas que le sirvieron muchas veces para tapar el frío, para ocultar sus ignominiosas trapisondas que estaban por encima de las leyes, las mismas que eran nombradas una y otra vez bajo el ropaje de una indefendible teoría social, que desgato la paciencia de la gente; no se sabe cómo será su muerte pero por la briza que pasa recoge el olor nauseabundo y  el sudor de un ser cansado, en coma, sin más nada que dar a la gente que no sea lastima.

                Si aun que es una desgracia, que por los hombres se sienta lastima, en este momento al que burlo a cada ciudadano del pueblo. Hoy el que no sabe pedir perdón, ya que su orgullo es el cuchillo en la garganta que le impide recocer sus equivocaciones.

                Qué triste es el hombre que luego de hacer tanto daño solo implora un descanso en paz, la vida se los da, si bajo la mirada de un ambiente cenagoso y estéril, donde es preferible desear la muerte, pues si no te mata el estupor de tus más queridos amigos, que te abrazaban cuando el negocio socialista venía de viento en popa, ahora solo hacen como el que ve un pobre can cundido de sarna y pulgas haciéndole a un lado. Qué asco dirán los unos, dirán los otros, el borracho que brindaba los tragos se quedo dormido, sáquelo del bar y échenlo a la calle. Se oirán decir de aquellos hermanos que solían darte una palmada, en señal de lo bueno que eras, sin dejar de mostrarte por la espalda su hipocresía. Das risa y a la vez tristeza;  poder hablar de todo esto que te ha pasado, pues eso de creer que puedes ser eterno y hasta de retar a la muerte es de inocentes, no se te vino como anillo al dedo, si no como muerto al hoyo. Muchos han sido los que han repetido esta historia y lo siguen haciendo, no se puede chocar contra lo razonable, comprender que somos seres que por el mundo pasan,  nunca somos eternos y jamás hay que creer que eres el alfa y el omega. Tonto útil así te usaron tus amigos latinoamericanos de ayer, a los que ruegas hoy,  te humillas en busca de un mendrugo de pan que sacie tu hambre, el que ves que no llega, ellos están sentados esperando ver tu final, sea con la muerte menos dolorosa o que purgues condena en esas condiciones en que te encuentras, violando a cada paso que das una y otra vez las leyes. Ya no hay tiempo para arrepentimiento, trazaste tu destino y aun que somos los dueños, tú hiciste tu mal camino, queriendo confundir la vida, sin pensar si quiera en el que vine, porque así como tu hiciste tu vida, de esta manera debiste actuar por el bien de la humanidad. Si querías dejar tu huella. Ya la historia contara en su momento los pasos en los que anduviste y en los que finalizaste.

                Tendido sobre el estiércol que repartiste, quien lo diría, el egregio creído estés supino sobre la cama que escogiste para muchos y en la que ahora ni en ella te encuentras, y es que como se te ve, amoratado sobre el piso oneroso que causaste y fabricaste para muchos de tus hermanos, los que hoy te tendemos la mano para que puedas descansar en una cárcel y es lo menos que podemos darte, no tomaremos la justicia en nuestras manos como así lo hiciste muchas veces, esperaremos que seas condenado con la mayor transparencia posible, para que no hables de injusticia nunca más. No digas que no tuviste tu tiempo, ya que hiciste con él lo que se te dio la gana y usaste cada uno de los elementos que conforman el país, en función de tus antojos más oscuros. Suerte en tu nueva vida y mucho coraje, pues la vida en prisión es dura y mucho más para aquellos que son capaces de condenar a inocentes. Es lo menos que podemos darte, que se revienten tus pústulas de miedo, pero no podrás salvarte y no está en nosotros condenarte.

5 comentarios

Responder

Introduce tus datos o haz clic en un icono para iniciar sesión:

Logo de WordPress.com

Estás comentando usando tu cuenta de WordPress.com. Cerrar sesión / Cambiar )

Imagen de Twitter

Estás comentando usando tu cuenta de Twitter. Cerrar sesión / Cambiar )

Foto de Facebook

Estás comentando usando tu cuenta de Facebook. Cerrar sesión / Cambiar )

Google+ photo

Estás comentando usando tu cuenta de Google+. Cerrar sesión / Cambiar )

Conectando a %s