Las cuatro monedas de la desesperanza

 

 

                 Así comenzaremos esta conversación amigos lectores. Las cuatro lochas que el régimen les paga a los tribunales para que sentencien su voluntad y no la del pueblo, está acabando con la vida de miles de venezolanos, a pesar que en su cruel maniobra el TSJ y los demás poderes saben lo que viene ocurriendo durante el tiempo de esta nefasta revolución, que no logro convencer a nadie hasta que se les acabo el dinero. Porque ese venezolano que solo acepta las dádivas vengan de donde vengan con tal de resolver la pobreza ocasionada para el momento, ya no quiere más. Así lo viene haciendo y seguirá sucediendo mientras existan los demagogos, que ven en la industria petrolera y la riqueza de la nación un puente que les permita seguir viviendo de Venezuela. Muchos son los diputados disfrazados de demócratas y ministros, que están ocupando sus cargos por el beneficio que produce el salario, más no están para ayudar a la gente. ¿Quién va a creer? Que con dos décadas que tiene el régimen se necesita alguna prueba de que vino a resolver los problemas de los venezolanos, vinieron ellos y sus secuaces a acabar con la nación, por que por cada rincón del país donde se camine se verán los cimientos de las improvisaciones y algunos carteles, de un fantasmas del que alguna vez se tuvo la esperanza de renacer, como mucho elefante blanco que arrastra está mal llamada revolución. Ya no hay más que este régimen pueda dar, Venezuela hundida en una crisis humanitaria y lo único que se les ocurre es hacer muros de contención para evitar que se cumpla la transición hacia la democracia, que es el norte que se ha propuesto el venezolano, al darse cuenta que este gobierno no resolvió nada, y las pruebas de su mediocridad es hoy el incordio que cierra los caminos que nos llevan a la pacificación de la nación. Con ello en los poderes no se tendrá tranquilidad, porque son como los pilotos kamikazes, si no son ellos en el poder, nadie más los ocupara, según eso es lo que dejan ver.

                Sin soluciones cercanas, sin que se asome alguna luz que nos señale la cordura, los poderes enfrentados y en su guerra de fuerzas,  llevan a un pueblo hambriento hacer un recorrido, por un mar de tristezas. Ya lo que tuvo que demostrar la revolución lo hizo, hambre y destrucción y por más empeño que quisiera tener en continuar en sus cargos, lo que ofrece es siempre el mismo brebaje inanición y acabose, y si cambian los ministros y renuevan los poderes revolucionarios, regresaran con el mismo resultado.

                Hoy el venezolano debe virar sus intenciones y aprender con este terremoto socialista que debemos tener la responsabilidad del bienestar de nuestros hogares  y de nuestro país, que amainada la tormenta socialista llega el momento de renovación de fuerzas humanas para seguir el mismo camino la construcción de Venezuela, que por encima de los destrozos humillante que fuimos sometidos, debemos saber que  la vida le cambia al que trabaja en función individual de su entorno,  que el país son sus ciudadanos educándose y trabajando por la nación. Las historia miles de veces nos ha mostrado que la violencia jamás será el camino para la paz, que no se puede obtener paz con discordia, han sido muchos años bajo este manto de impunidad y desaliento, así no puede continuar la nación entera sufriendo la terquedad de unos cuantos en avivar los rencores en función de el  cargo que ocupa.

                El comunismo es uno de los peores males que ha sufrido el mundo, con sus falsas teorías de humanidad y rabias a los que pensamos distinto, por muchos años el mundo ha tenido que soportar asesinatos y las crueldades de estos  hijos de la oscuridad. Hoy ojala sea el final de este siclo de animadversión que nos ha tocado vivir por tantos años, que sea el allanamiento del camino sembrados de flores amarillas, que nos conduzcan a la verdadera realización de los hombres, que nos es otra que la auto superación. Camino solitario que nos toca andar a cada uno de los miembros que hacemos un país, por el bienestar de esa mayoría, y que el estado solo fabrique las leyes que nos empujen hacia ese verdadero crecimiento, y qué por fin se haga el milagro de que rompamos definitivamente con este mal, que ha sido guerra, tras guerras que en nombre de la democracia y los desposeídos vienen haciendo los destructores de la patria.

                Hoy 12 de febrero de 2016, fecha que marco las familias venezolanos en lo más hondo de su pecho, pues la tiranía le quito la vida de sus hijos, ante la mirada de una justicia indolente (tsj) minúsculo. Que ha producido lo que hoy es Venezuela desesperanza,  hambre  y sed, de una justicia que nunca llega, pues los delincuentes son parte del mismo sistema carroñoso, capaz de recompensar a los asesinos que luchan por mantener de un sistema delincuente, que se lavan las manos con la sangre de los muertos, que no descansan en sus sepulcros hasta que sus vidas sean recordadas como  los verdaderos libertarios de nuestra nación. Feliz día de la juventud, no nos olvidemos de nuestros valientes muchachos que hoy descansen en el cielo.  Muchas Gracias.

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