Hermann Escarrá se fumo un coleto de baño público frente a las cámaras de Televen ►

El abogado constitucionalista Hermann Escarrá afirmó este domingo que la propuesta de una ley de enmienda, para disminuir el tiempo presidencial del jefe de Estado, Nicolás Maduro, es “inviable”, pues generaría más conflicto en el país.

“La oposición puede hacer una proposición de enmienda como lo ha dicho. El procedimiento es una iniciativa legislativa que debe debatirse como una ley ordinaria y cuando se produce el acuerdo va al Consejo Nacional Electoral (CNE) para el referéndum”, destacó el abogado en el programa José Vicente Hoy, de Televen.

El discurso del ahora presidente de la Asamblea Nacional, Henry Ramos Allup, ha estado centrado en señalar que el objeto fundamental era “salir del Presidente Nicolás Maduro en un lapso no mayor a 6 meses en base a la Constitución“.

 

“Si hacemos un examen rápido de la Constitución de la República Bolivariana de Venezuela, nos daríamos cuenta que eso no tiene ninguna posibilidad real”, agregó.

Escarrá, explicó que para activar un referéndum revocatorio se requiere el 20% del cuerpo electoral, adicionalmente también se deben cumplir una serie de procedimientos y requisitos, y de haber controversias judiciales como acciones de amparo o recursos de nulidad, eso llevaría un tiempo muy prolongado para después llegar al titular de la soberanía.“Los lapsos no dan para lo que ellos (la oposición) plantean desde el punto de vista de la realidad”.

Escarrá sostuvo que “tenemos problemas sumamente graves con políticas económicas, en la frontera (…) No hay forma de establecer un punto de encuentro, aun desde las diferencias. Hay un sector que quiere salir del presidente por cualquier vía, y se olvidan que tenemos una Fuerza Armada Nacional que defiende la constitución”.

Instó a los sectores políticos del país a buscar el camino del diálogo pues “es la única forma de evitar la situación de violencia que se percibe(…) Hay que hacer un esfuerzo hacia el diálogo, yo creo que es posible, hay algunos esfuerzos de sectores que se manejan con silencio pero lanzan puentes, caminos para ponerse de acuerdo en puntos fundamentales”.

Con información de Panorama.

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One thought on “Hermann Escarrá se fumo un coleto de baño público frente a las cámaras de Televen ►

  1. LA RENUNCIA DEL PRESIDENTE MADURO: UNA SOLUCIÓN A LA CRISIS QUE VIVE VENEZUELA

    Hernando Salcedo Galvis
    Profesor Titular de Educación Jubilado, UCV

    La mayoría de la sociedad venezolana, tal como quedó demostrado en los resultados de las elecciones parlamentarias del 6 de diciembre de 2015, solicita a gritos la renuncia del presidente Nicolás maduro; sería una gran oportunidad para que ejerza un acto digno y patriótico del cual podrá sentirse orgulloso por el resto de su vida, y ser recordado sin rabia ni vergüenza como las que hoy suscita. A propósito de renuncia a la presidencia, recuerdo claramente cuando en la Av. Miranda, frente al CC LIDO un domingo de enero de 2004, el Dr. Herman Escarrá, para entonces destacado miembro de la oposición, nos mencionaba a los presentes en un mitin convocado por él y sus pocos seguidores el Artículo 350 de la Constitución como una salida legítima a la situación que siguió luego del llamado “golpe de Estado del 11 de abril de 2002, incubado perversamente por el propio Chávez para apoderarse de PDVSA y sacar de manera grotesca, grosera y vil a más de 18.000 empleados de los niveles gerenciales superior, técnico y empleados de diversas áreas; se trataba de una nómina de personal ampliamente capacitado para sus tareas específicas, que querían lo que hacían, lo que explica el lugar de prestigio que la empresa más importante del país ocupaba para entonces.

    ¿Por qué en sus comentarios en Internet de hoy domingo 7 de febrero de 2016 el Sr.Escarrá no menciona dicho artículo y se pierde en rodeos y obstáculos que tendría cada una de las posibles salidas de la crisis contempladas en la Constitución Nacional, desde su punto de vista de abogado constitucionalista de prestigio nacional? ¿Cambió acaso su forma de ver el mundo político venezolano 12 años después de aquel mitin en el cual enarboló tal artículo como la salida de la crisis política de entonces? Ahora la crisis es mucho más grave, porque se trata de resolver con suma urgencia un problema no sólo político sino de sobrevivencia. Realmente no aguantamos más esta cruel situación, la cual es ignorada por lo diputados de la “bancada de la patria”, como la llama el inefable diosdado el iracundo. Ellos todos están gordos y con sobre peso excesivo el Sr. maduro y también el Sr. Cabello y muchos más. Nosotros no encontramos alimentos, algunos imprescindibles, ni medicinas, no obstante el chiste cruel del “socialismo productivo” que nos ofrecen, sin entender que el socialismo radical o del siglo XXI y productividad industrial, agrícola ganadera, cafetera y lechera y muchas más son procesos y conceptos contradictorios, excluyentes, a menos que aceptemos la frase infeliz de la Sra. Defensora del Pueblo anterior, según la cual “la inseguridad no existía, en Venezuela, sino sólo la sensación”. Esto es metafísica pura del siglo XIX, y nihilismo nietzscheano o una derivación llamada madurismo trascendental. Ya alguien ha proferido a manera de parábola la afirmación diabólica según la cual “la inflación no existe”.

    Me resulta sorprendente ver cómo un señor respetado y querido por la oposición durante los cuatro o cinco primeros años de este régimen, tan desprestigiado actualmente nacional e internacionalmente, encuentre argumentos jurídicos teñidos políticamente a favor del gobierno del cual fue adversario públicamente.

    ¿Cómo y por qué el Dr. Herman Escarrá cambió de pronto de ruta y ahora ignora a la MUD y no esgrime un solo argumento a favor de de la gran mayoría de la sociedad venezolana que le dijo BASTA YA al gobierno presidido por Nicolás Maduro en las elecciones parlamentarias del 6 de diciembre de 2015, por ser él –el del “bigote igualito al de Stalin– la causa principal de una crisis que amenaza con estallar en cualquier momento? La oposición, representada por la MUD, cuenta sólo con el arma de la razón que la asiste, y una indignación generada durante los escasos tres años de una gestión ineficiente, en extremo corrupta, adicta a la mentira, destructora del ya menguado valor adquisitivo de la moneda, y generadora de mitos que pretenden ocultar el fracaso rotundo de su rol como presidente, refractario a todos los intentos de diálogo recientes en favor de un acuerdo que permita superarla con el apoyo anunciado insistentemente por empresarios capaces y honestos, como Lorenzo Mendoza, y además el concurso de FEDECÁMARAS.

    El Sr. Maduro prefiere perder el tiempo tratando neciamente de convencer a toda Venezuela de que el golpe de Estado frustrado el 4 de febrero de 1992 contra un gobierno legítimo, aunque criticado por su forma de ejercer la política –nunca peor que el actual– fue una gesta, una epopeya libertaria y no una felonía militar dirigida por el personaje gestor de esta desgracia que hemos soportado durante 17 años. El presidente considera a su mentor Hugo Chávez como un héroe y genio comparable a Simón Bolívar, lo cual repite una y otra vez en sus cadenas y peroratas anecdóticas y tediosas, vacías de contenido, en las que deliberadamente elude abordar el carácter, magnitud, causas y graves daños causados a la sociedad venezolana en general por su pésima y equivocada manera de gobernar al país.

    Maduro ha sido y es incapaz de penetrar en la génesis de la inmensa crisis que vivimos, debida a su ignorancia e incompetencia, y en lugar de estudiarla para entenderla, se escuda en argumentos absurdos, como la “guerra económica de la derecha fascista”, es decir, nosotros, los profesionales, técnicos y obreros que vivimos de un salario depreciado 15 o más veces respecto de hace cuatro años. No es posible que entienda y reconozca que la agudización de esta megacrisis es de su entera responsabilidad, lo que es fácil de verificar con leer cuidadosamente la Constitución Nacional y analizar, auto-críticamente, los artículos que son violados permanentemente en todos los órdenes de las materias en ellos tratadas.

    El origen de la megacrisis que nos azota con especial énfasis durantes los tres años de la gestión presidencial de Nicolás maduro, está a la vista: se trata del desconocimiento de dos factores clave: 1. del objeto que le corresponde manejar o gestionar, es decir el país, entendido como un territorio poblado con personas que conviven en medio de un conjunto de necesidades, problemas de salud, vivienda, educación y trabajo, entre otros, y conflictos propios de los seres humanos, pero, circunstancialmente, divididos entre dos bloques con visiones diferentes de lo que es y debe ser Venezuela en la era denominada de la globalización y la informática. Este desconocimiento –incluidos los aspectos más elementales, como son el geográfico y a veces la toponimia propia del país– conduce directamente a adoptar decisiones y medidas equivocadas unas veces, como es e caso del mito de “la guerra económica” y las absurdas medidas adoptadas para combatirla, como fue el caso de la deportación del país de aproximadamente 5.000 colombianos con sus familias, acusados de ser responsables del contrabando de alimentos y otros productos, así como de narcotráfico.

    2. El desconocimiento de la política como “una ciencia cuyo fin último es el bien común, según Aristóteles”, (384-322 a. C.). Pero ocurre que en este caso, el régimen y su filosofía no buscan el bien común, sino el bienestar y enriquecimiento de sus seguidores reales o aparentes, es decir, de aquellos que comparten o simulan compartir ciegamente la ideología que lo sustenta (socialismo del siglo XXI, es decir, radical y excluyente), mientras para quienes no compartimos o disentimos del régimen, tales prebendas ofrecidas como señuelo no están al alcance nuestro, porque somos considerados como “enemigos” (exclusión a muerte) y no como adversarios, que sería el terreno en que es posible hablar de dialéctica y de diálogo en los términos que tanto de Hegel como de Marx escribieron. Tal es la ideología del chavismo y del gobierno de Maduro: una pócima tóxica con ingredientes diversos y dispares, en este caso una ideología basada en antivalores manipulados desde la cúspide de la pirámide, y un reparto asimétrico de dinero que no es producto del trabajo como valor que propicia la productividad, sino de la “viveza” o la capacidad de mentir y engañar, e incurrir en actos ilegales que no mencionaré aquí para no extenderme más. Esto es lo que hemos visto y vivido durante los 17 años de des-gobierno castro-chavista-madurista: Lo ocurrido ha sido la puesta en escena de una parodia de revolución en la que se mezclan en forma de veneno dosis diferentes de Ceresole, Heinz Dieterich, Alí Primera, Fidel Castro, el Ché Guevara (mito del “hombre nuevo”), Muammar el-Gadaffi, Saddam Hussein, M. amadineyat, y otros bichos de cuidado que los tenemos aquí o que nos visitan con fines no aptos para este comentario, con dosis variables de superstición y santería con propósitos específicos.

    En fin, la única solución a esta crisis mayor y diferente a todas las anteriores en la historia de Venezuela es la salida del gobierno del presidente Nicolás Maduro, en el menor plazo que establece la Constitución vigente.

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