El peso del pasado

                  A veces nos damos cuenta de cuánto pesa nuestro pasado y es esa cargar que por vergüenza no nos atrevemos a soltar, pudiera ser por tanto daño que ha causado un silencio producto de un error y por cobardes no atrevemos a ceder el espacio. En los hombres como crecimiento es necesario soltar esa soga que aprisiona nuestro cuello, no permitiendo la respiración aeróbica de nuestros pulmones, que a su vez afecta nuestra vida; debemos dejar que todo vaya por su justo camino y aprendiendo a reconocer el punto donde podemos bañarnos de gloria, cuando admitimos nuestras fallas.

Sobresalir en la vida no significa pisar a los demás, ese tipo de conducta nos atraído mucho problemas a los seres humanos, el competir por ser el mejor que nadie lo conoce, el mejor pasa desapercibido, y es difícil que el mejor quiera ser visto, pues siempre estarán tan ocupado y que no se detendrá en la bagatela de una competencia en supremacía  simple.

Por esa razón es de hombres inteligentes soltar su pasado y reinsertarse a la nueva vida que le espera, para poder mirar sin miedo a  todos nuestros semejantes y sentir la grandeza de poder compartir con otros hermanos, sobre todo con la familia. Somos una familia con defectos y virtudes, pero sobre todo nacido en la misma tierra, que logremos comprender que la división y el odio no nos han hecho crecer, nos ha aumentado el peso en el dorso, nos ha jorobado,  una conducta equivocada si no tiene como beneficio a los demás, no es necesario defenderla.

                Debemos abandonar ese pasado que nos hizo ver como enemigos enfrentados, que la mayor prueba del pasado, es lo que estamos viviendo junto sin colores, ni respeto por la piel; para unos el enfrentamiento es necesario para otros no. En el pasado entender que somos todos iguales, gozando de los mismos derechos pues pertenecemos al mismo país. Esto tiene que acabar y sobre todo va a depender de la inteligencia con que los hombre estén acostumbrados a manejar sus problemas, no sigamos chocando con esa piedra que tanto moretones y muertes nos ha traído; si existe un momento de perdón, hoy es el momento de reconciliar esos corazones, que no hay nada más importante en la vida que vivir sin remordimientos y morir en paz. Para que fue necesario todo esto, he allí la experiencia, que el odiar no conduce a nada y si esta estrategia le funciono a alguien para marear a los venezolanos, para hacer lo que es Venezuela hoy, pues el tiempo nos da la razón de quienes obtuvieron un beneficio y quienes no, el que perdió ya sabemos quién es. Pero ya es suficiente de que carguemos con ese pasado que a entender, no fuimos  causantes  tantos terribles odios, ni tan encomiados reconcomios. Que si hay mucho dolor sí, pero no podemos seguir en esta autodestrucción de nuestros hogares y nuestro país, que nadie fue culpable de caer en eso y dejar a un lado los señalamientos que no traen soluciones para el crecimiento,  que es el que importa en este momento.

¿Por qué? Si no nos apretamos los pantalones  como seres humanos maduros, en contra de los problema verdadero que está afectado nuestros hogares, padeceremos eternamente de un mal que jamás tendrá cura y pasaremos muchos años, siendo los últimos de la cola para alcanzar nuestro crecimiento y educación como nación. Y de eso los venezolanos no queremos, todos deseamos que nuestros hijos crezcan en prosperidad y no en este desierto de miseria en el que estamos envueltos por no ponernos de acuerdo como nación.

                Somos un gran país victorioso y podemos levantar la nación si así lo queremos, que ya no hay motivos para seguir cargando el peso de la equivocación por tanto tiempo, los resultados a nuestros desacuerdos están en la calle como paradigma de desunión en nosotros como nación. Es ahora el instante en el que los hombres y mujeres de una nación, deponen sus intereses y se dan la mano negros y blancos por la supervivencia del país, que viene a ser el tesoro más grande que puede pulir un ciudadano responsable.

Vayamos todos juntos a organizarnos como nación, cada quien desde su espació a construir el país que queremos y luchar juntos por condiciones que permitan a todos los venezolanos absolutamente salir adelante. Basta de individualismos, basta de seguir con el tema de una sociedad que fue objeto de perfidias y traiciones. Venezolanos dejemos ese pasado y reconstruyamos la nación.      

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