El lobo que durmió con la oveja.

                Cortas y sencillas harán que las cosas sean entendidas, el discursos es para la novela. Era un día cualquiera de esos en los que se pueden ver a los arboles hablando con el viento y los pájaros en su canto decir que llego un nuevo día, en fin que todo parece hablar. Sucedió que estando una oveja en su pastar, rumiando y masticando lo viejo por nuevo, se encontraba inquieta y confiada de su buena fortuna; como la zorra que vive una vida despreocupada hasta que la persiguen los perros, y como hay un dicho conocido que “más sabe el diablo por viejo, que por sabio” comenzó hilvanando su sueño.

Se decía para sí, que unas ovejas junto a otras eran como del mismo color, que cuando ellas eran rapadas de lo mismo es su piel, que sabiéndose ovejas ellas saben sin mayor esfuerzo que su alimento es el que se consigue en el monte, en las llanuras. Suponen siempre lo acertado, su buen vivir como rumiantes amaestrados por la mano de Dios, que inexplicablemente pocas veces se equivoca cuando dibuja para el mundo un nuevo ser. Ella pensaba que un día se iría de este mundo nómada cercado, porque ella ya se conocía todos los rincones del pastoreo. Pensó en el  hombre que las vigilaba y vio a través de los días que, la mayor parte del tiempo se encontraba durmiendo y que no le seria difícil escapar de ese sentido aburrimiento para darle rienda suelta a su inimaginable aventura por el mundo.

                Estaba como los hombres que presos de curiosidad por lo desconocido, se embarcan valientes hacia su destino, tratando de interpretar cada una de las señales, algunas para el bien otras para el mal, no solo dependerá del cristal con que se miren, si no de la capacidad de maldad o bondad que exista dentro de sus corazones. Su escapada se haría con la luz de la luna, oculta bajo la sabana de la noche, propicia y oportuna para hacer todo tipo de manipulaciones y contubernios libidinosos por seres humanos de mala voluntad. En ese instante en que las hojas duermen, salió con la vista nublada por la niebla, comenzó su partida tratando siempre de respirar hacia sus adentros, de pisar asentando siempre la pata contra el suelo, antes de que crujiera la hoja seca, cuando puso sus uñas fuera del espacio cercado que rodeaba la explanada. Miro hacia atrás sonriendo con ironías y se decía me iré en busca de una vida mejor, menos de ovejas y más de fieras.

                Estando cerca el asomarse el sol anunciando un nuevo día, luego de haber recorrido unos cuantos kilómetros se detuvo a descansar en el pie de un monte, tomar un poco de agua y pastar por un rato; sucedió que estando casi para recostarse luego de disfrutar del sabor que se siente, cuando las cosas salen bien. Vio que venía hacia su encuentro una gris figura, noto que le sobresalían los dientes y las saliva chorreaba por su mandíbulas, haciendo desaparecer a cualquiera el instante de sueño. Se le acerco como un amable caballero, saludándola. Como está usted señora oveja:

.-Que le trajo a esta parte de la tierra, siempre la miro comiendo junto a sus hermanas, nunca me he detenido a conversar, para evitar que la escopeta del pastor, el siempre tan desconfiado me dispare. Le respondió la oveja:

.- A mi edad querido lobo, con tantos sueños frustrados, con tan poca vida por delante, quise probar la vida fuera del rebaño, cerca de ustedes las fieras, él le dijo y no supone usted mi quería amiga que: Nosotros los lobos por naturaleza somos los enemigo y principales depredadores de su especia. ¿No le da miedo? Le pregunto. Ella le dijo no:

.-Sabes querido lobo las ovejas no tenemos al peligro. El lobo le replica:

.-Muchas veces, el que ve el peligro y no se aleja no vive para contarlos de todas maneras, puedes pasar todos estos días conmigo, le enseñare la vida de las fieras, los fieles que somos con nuestra manada y veras como resistiéndonos podemos convivir con las demás especies, y si quieres intentarlo, podemos probar.

                La oveja chocando contra la naturaleza y la de su destino, se dispuso a compartir parte de su tiempo, junto a su más voraz enemigo, en los días subsiguientes el lobo le mostraba el arte de la caza, del engaño y el camuflaje, que le venía  de la infancia.  Una infancia de lobo acostumbrada a la sangre y al destrozo de sus presas, de afilarse los colmillos con cualquier hueso de algunos animales que escogía como presas. Así les fue pasando el tiempo, el día quinto fue la fecha en que la creación de los animales era propicia según las historia, su multiplicación, y aunque la vida debe producir más vida, en el caso del lobo y la oveja uno debe morir para que el otro viva.

                Paso que amaneciendo el sexto día ya no quedaron huellas ni lana de la confiada oveja, que fue a dormirse y a cohabitar con su más significativo enemigo, yendo en contra de la misma naturaleza divina que nos dice, los lobos siempre estarán con los lobos y las ovejas con las ovejas. En el caso de nuestro país, las democracias debe ir junto con los demócratas con sus diferencia, pero la más notable es que jamás van a ir en contra de quitar la vida, ni en callar las voces de nuestros hermanos enviándolos a la cárcel, porque nos griten que nos hemos equivocado. Esta es la moraleja: que las fieras siempre andarán casando a las confiadas ovejas que piensan que pueden casarse con los lobos. Una cosa es el comunismo y otra es la democracia. Una cosa es votar en democracia sin presos y otra, es votar en comunismo con todos los organismos que forman parte de la democracia, minados por el comunismo y en contra nuestra.

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