El preámbulo de la muerte.

             Se aparecen los primeros rayos del día, después de la angustiada noche que parecía eterna, aullidos desesperados de las almas entristecidas que  con la mirada hacia el cielo rogaban un nuevo aliento. Todo parecía perdido, pero como en la vida lo que no tiene pies, no se sostiene, como pasa con la cruel mentira. Si, la cruel mentira, que para ella es su mayor verdad; es tal la creencia ilusa de su verdad, que la sabía tan poderosa como un volcán de lava que es bella aunque todo lo destruye, esa es su realidad y en  su recorrido espacioso, abriendo canales y en su bifurcación todo lo que nace o respira muere con el simple roce de sus calientes arenas.

Va quemando todo un horizonte por donde pasa, sin saber  que al terminar con la parte que se le opone, la parte fértil, tendrá más hambre y logrará también devorarlos a todos ellos, así se siente, así es su naturaleza. Consume sociedades, destruye estados, elimina los hogares de las diferentes especies y nadie puede detenerla, los que lo intentaron ya están muertos; los que quedan ya no tienen la suficiente energía para enfrentarla. Hoy está más hambrienta que ayer, más crecida, sus dientes han sobresalido de sus fauces rompiéndola, si se mira en un espejo parece un  monstruo que ni ella misma reconoce. Da miedo si, da mucho miedo, lo que hizo en el pasado y lo que es capaz realizar en el presente para mantenerse con vida, se siente acosada ya no es tan valiente. Sus pasos son temblorosos y muchas veces equivocados, tanto así que cuando decide dar  otra dirección se le van las piernas y tienen que comenzar de nuevo, ya las miradas no se alegran con sus pasos, están casados de ver repetir la misma escena, día tras día.

                Quiso ser y no pudo, pues no podía alimentarse por sí sola, necesitaba de la ayuda de muchos para sobrevivir, dio tanto y nadie le devolvió los favores, se siente ridícula, está sola la arena caliente, no se angustia sabe cuál es su límite, aun que a veces no lo demuestra. Se le ve como el movimiento de los pavorreales, que lo único que puede mostrar son sus coloridas alas, que semejan unos ojos temerosos.

Si nadie puede negar que tuviera su tiempo en el que causaba terror, pero como el aire todo lo seca y a ella le quito la humedad petrificándola, ya está sin movimiento, y cada asomo que realiza, cada manotada al aire terminan por devolvérsele a la cara. Como cuando se lanza un bumerán y se espera descuidado en el mismo lugar. El tiempo la consume y lo sabe, la lava caliente está en sus últimos días, podemos decir que fue una tonta, sabiendo de su pronta muerte sosteniéndose en el hielo frío, terminaría en el piso y lo concebía, pero no hizo nada. A menos de que haya sido como el que ve las diferentes señales y no toma el oportuno pasaje para su huida, o tal vez nunca quiso huir, es eso lo que se ve, ya no tiene más cartas, se le han terminado; no podrá imponer lo que ha sido un fracaso con el tiempo, tuvo mucho tiempo para demostrar quien deseaba ser y lo ha perdido. Lo único que le queda es acudir a la violencia, pero cuando utiliza la fuerza los barrotes de la cárcel le resuenan en los oídos, esos que nunca fueron sordos, la verdad que era mediocre y muchos creyeron que se podía esperar más, pero es tan solo eso barro caliente.

         Sus pies ya no podían oler el agua, la están derritiendo. Lo que antes para ella era causa diversión,  propósito de múltiples risas, fiestas y desfiles, hoy es un montón de basura que está obligada a digerirla ya sin dientes, se le desgastaron y perdieron el filo de tanto mascar los huesos de sus presas muertas. Le toca ser carne fresca y lo sabe, pretende escaparse, pero se cerró los espacios inoportunamente, por soberbia y arrogante, nadie la quiere. A veces se pregunta, ¿Será que se me fue la mano? Si, hizo mucho daño, tanto que, lo que antes consideraba su palacio hoy sabe que no le pertenecer, está atemorizada ha perdido el calor que la protegía, su único destino es la muerte, ha perdido sus aliados, sus amigos de intereses. No tiene más nada que dar y se da cuenta de su soledad, ojala no se le ocurra atentar masivamente con un suicidio, porque ni eso le proporcionara el descanso.

             No será medida con la misma vara que ha medido; le prometen respetar lo que nunca respeto, el derecho que nos otorga la vida a vivir en armonía y una muerte en paz, era su macabro juego, creaba el caos con el que podía hacerse de los diferentes lugares que apetecía su voraz apetito. Alcanzó tal peso, que se le hizo difícil la carga, y que para transportarla claudicará en su adiposo y aterido cuerpo. Eso fue lo que siempre fue y será, una amalgama sin forma ni idea. Piso la idea y quiso erigirse sobre los océanos y sobre los siete mares,  sabiendo de los imposibles, tercamente los enfrento sin esperar su caída, ni su desfallecimiento. Vergonzosamente eleva oraciones al mundo sin admitir su fracaso y nadie la entiende, como nunca nadie la entendió ni en su propia tierra.

Responder

Introduce tus datos o haz clic en un icono para iniciar sesión:

Logo de WordPress.com

Estás comentando usando tu cuenta de WordPress.com. Cerrar sesión / Cambiar )

Imagen de Twitter

Estás comentando usando tu cuenta de Twitter. Cerrar sesión / Cambiar )

Foto de Facebook

Estás comentando usando tu cuenta de Facebook. Cerrar sesión / Cambiar )

Google+ photo

Estás comentando usando tu cuenta de Google+. Cerrar sesión / Cambiar )

Conectando a %s