El Nacimiento de las Bestias.

                 Cuando en un país los ciudadanos permiten que los menos capaces tomen el poder y permiten que se   erosionen los cimientos de una República civilizada, cambiando todo por una entelequia de estado corrupto que nos conduce sin remedio a todos a la disminución de derechos y a la destrucción de todos los principios de realización social de los individuos.  Para la muestra un botón es lo indefendible que  estamos viviendo ahora como sociedad, en la que los individuos ligados al poder del estado, son los que usurpan corruptamente la hacienda del país para hacerse con esta un traje a su medida, la práctica más despreciable para un ser pensante,  como lo es esa de creer que  en un país  los derechos solo son privilegios  para la gente de la franela Fascista y de las actuaciones libertinas. Críticas vociferadas a los cuatro vientos y practicadas con alegría y risas.   ¿Qué risa es esa? La que se divierte y fanfarronea de unas virtudes que nos les pertenecen y unos puestos de gobierno usurpados, con la prácticas piratas más deshonrosas como lo es, imponer reglas y normas que están fuera de todo orden constitucional primitivo, en el que debería descansar sus actuaciones ciudadanas,  por la racionalidad y cordura del pueblo que los mira.

No podemos permitir que una sociedad con un mal ejemplo de parte de ediles y gobernante sin representación natural en sus puestos, montados en carro último modelo y  con sueldos de funcionarios públicos, gocen de una buena vida en los tiempos en que el pueblo hace una cola por dos harinas.

¿Quiénes verdaderamente son las bestias? Los que en la calle, con sus lujos de ricachón  y en los recintos de ejercicio civilizado de las normas coherentes, en las que se debería manejar un país, se convierte en un verdadero primate civilizado. Lanzando sus hordas hambrientas y sedientas de su propia sangre como lo son sus conciudadanos. La moustrocidad que se nos avecina según los indicios, es que estaremos rodeados de gente sin escrúpulos ante la queja relacional de la falta de alimentos, que sufrirán con nosotros y  callados por una pensión de cuatro pesos, que les subsidia los amos del estado, para mantener la revolución de las bestias y el hambre viva con violencia si es necesaria.

                Condenados a seguir pagando un alto precio, como lo es nuestra propia libertad enajenada por un discurso insulso que no conduce a ningún lado a la población habida de justicia; muchos serán los llamados y pocos los escogidos, que sentirán la responsabilidad innegable de disponer de su libertad y sangre, por el resurgimiento  de un sociedad que despierte exigiendo sus derechos mínimos merecidos por el hecho de ser personas, no animales.

Así nos han querido tratan con una imposición grosera de la fuerza ejercida desde nuestro componentes militares, mismo que mantenidos por el pueblo, único dueño de la riqueza nacional, se vea hoy pisoteado y humillado por el hambre obligada a la que nos condenan sus salvajes practicas; a demás de que nos miran desde sus altos apartamentos y casas donde no se escucha las quejas y lamentos de los verdaderos dueños de la patria. Sin motivo el  ejercicio de un control que solo ha beneficiado a un pequeño grupo delincuente que se ha aprovechado de la complacencia judicial de momento para conculcar las bases de una república que venía naciendo, con sus defectos democráticos, normales en una sociedad, que lo único que quiso fue el auxilio de un brazo que lo condeno a su peor miseria, como lo fue el apoyo de una alzamiento militar; y su participación despreciable en la política de la que hoy muchos se están arrepintiendo.

                Con la mirada abyecta y burlona con la que hoy despiden y saludan a un ciudadano que les exige el cumplimiento de su deber, cuando la patria esta en el foso consecuencia de una invasión y robo dentro del país y fuera de nuestras fronteras.

Mirada de la bestia, que la patria les condenará, no esperes que te la premie, la ruindad con la que han tratado su propio suelo, vergüenza si, les debería dar vergüenza usar ese uniforme y la bandera nacional, pisada por el invasor que ustedes permitieron sin levantar su voz. Y aunque no podamos  luchar contra su maldad y desprecio, verán que nada de esto quedara impune, pues hay mucho que reclamar y exigirles a los que irresponsablemente les fue encargada la protección del país y la abandonaron, para ir detrás del defalco que se le hacía a la nación.

Organismos públicos filtrados por el narcotráfico en su disfrute ominoso, quedaran al descubierto y con ellos el silencio de tribunales que obligaron a soportar a un poder bastardo, producto de su silencio, el mismo que a cada momento y a cada segundo se viene ejerciendo en los espacio de la nación, donde se hace exageradamente necesario el cumplimiento de la justicia natural, que viene a favor del pueblo que menos tiene, que para eso fueron elegidos por el pueblo y no por un sistemas corrupto que ante el mundo solo ofrece destrucción y enfermedad. Muchas Gracias.

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