Oasis Mentales.

            Este título nos pareció propio para la serie de connotaciones o afirmaciones que  atribuyen a las causas de nuestros males hoy. Tratemos de ser los más reales posibles, cuando desaprobemos o afirmemos nuestra manera de opinar en cuanto a este tema que nos acaba la vida a los venezolanos, el hambre. Que no hayamos otra manera más triste y a la vez anímica para decir, que ha terminado nuestro estado paternal, convirtámonos en responsables de nuestras vidas, solamente se le acaba la vida al que nunca fue capaz de asumir su rol indistinto en la sociedad. Hay mucho dolor si es verdad, pero no se nos ha terminado las ganas de seguir viviendo y ver crecer a nuestros hijos y familia, esto no es una ilusión es la más clara idea convencida y la más racional que pudiera pasar por el  entendimiento de un ser humano, sobre todo en un venezolano. Reconocer que vamos en un declive tremendo, no somos profetas de desastres, lo que si buscamos es alentar y a su vez, preparar mentalmente a la gente en los escenarios posibles que se pudieran suceder en el entorno. Venezuela es eso nosotros, destruyamos o construyamos de eso es de lo que vamos a vivir, sé que muchos en esto están sumamente de acuerdo, en que debemos partir de los escombros de una República, de donde renacerá un hombre nuevo. Pero como aun no se ve o no aparece, ese tal hombre capaz de superar estos escollos en los que nos han dejado abandonados, los que partieron en lanchas, botes y aviones, con sus bolsas llenas de dinero, dejándonos en el más completo abandono, sin ni siquiera dejar la fórmula con que se preparaba genéticamente el salvador de la patria. Arrasaron con la nación, esa es la gran afirmación que debemos hacernos todos.

            Y como somos de los que pensamos a grandes problemas, grandes soluciones, debemos iniciar la reconstrucción del país de la mano de toda esa mayoría que se niega a la muerte. Que los discursos vació de alguno ya no hacen ningún efecto en la población, y no hay mayor efecto en un ser humano que sea más demostrativo de las circunstancia, que la miseria y el hambre, imposibles de ocultar. Nosotros, debemos vivir con la gente y por todo lo que está pasando, que podamos escuchar  a esos ciudadanos en las colas y los que buscan comida. Decirles que no tenemos solución mientras siga ese empeño de gobernar en cementerios de gente y sobre los muros destruidos de una República, primero hay que buscarle soluciones a que la gente no está adquiriendo su sustento diario, que es lo verdaderamente preocupante de nuestra sociedad; ok hay otras naciones en las que se sucedieron casos parecidos a estos, pero como siempre el tiempo escribe sobre los cerebros duros como el granito, en su porfiadas equivocaciones, tratar de aplicar soluciones en un terreno que no conocemos, como lo es el pensamiento del venezolano; es como arar en el mar. El venezolano que padece hoy, no está pendiente o no ve solución a las celebraciones electorales que se avizoran pues no consigue comida; y que debemos hacer todos buscar la solución inmediata de este grande problema. ¿Cómo? Comenzando por pensar todos iguales, o por lo menos ceder un poco, por el bien de los que menos tienen. Es difícil ese pensamiento mayoritario, no veo en mi cien, quien se opone a que la gente halle su comida, a pesar de que el dinero del petróleo sigue entrando y cualquiera estaría dispuesto, a tender la mano amiga a un país en desgracia, como lo han hecho con la Isla, para invertir en un lugar, que lo único que puede producir son famélicos desesperados. Las condiciones para resolver están allí a la vista de todos, falta es un poco de voluntad y tocarse el corazón por los niños, jóvenes y los adultos que ocupan nuestro territorio, en aras de solventar esta hecatombe en la que nos han  dejado. Esa es la verdadera Venezuela que pasa horas de su tiempo, en lugar de ir al trabajo o a el estudio, buscando para comer. Y por más espejismo que queramos levantar esa es la cruda realidad de mi pueblo, vamos todos con nuestro esfuerzo a dar ayuda a quienes padecen, por que el hambre cuando llega hoy lo hace en algunas puertas, mientras que otros se atragantan con la plata que le corresponde a los ciudadanos desprovistos de los privilegios revolucionarios, de las utopías de un gobierno y sus opositores vivimos.  Venezuela nos necesita a todos trabajando para todos, no peleando entre nosotros. Muchas Gracias.

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