#25JL Narcotraficante salvadoreño José Adán Salazar Umañan alias “Chepe Diablo” operaba en Venezuela

El empresario salvadoreño José Adán Salazar Umañan, considerado por el Estado salvadoreño como uno de los líderes del Cártel de Texis, entra, por designación del presidente estadounidense Barack Obama, a la lista de importantes traficantes extranjeros, junto a criminales como Joaquín “El Chapo” Guzmán.

El empresario salvadoreño José Adán Salazar Umaña, conocido como Chepe Diablo, ha entrado a la lista estadounidense de “relevantes traficantes de drogas extranjeros”, a la que pertenecen, por ejemplo, los mexicanos Joaquín “El Chapo” Guzmán y Osiel Cárdenas Guillén. En El Salvador, sin embargo, Salazar Umaña no es prófugo de la ley. De hecho, ni siquiera es acusado de narcotraficante por la Fiscalía.

El presidente de Estados Unidos, Barack Obama envió una carta a los senadores y congresistas de su país, en la que ha designado a tres extranjeros para recibir sanciones de parte de ese Gobierno. La carta especifica que la medida está amparada por la conocida como acta Kingpin. Los tres extranjeros son el salvadoreño Salazar Umaña; Francisco de Fatima Frederico Barros, de la República de Cabo Verde, en África; y el colombiano, Victor Ramón Navarro Cerrano, mejor conocido como Megateo, de 43 años, ex guerrillero del desaparecido Ejército Popular de Liberación, y que según el Gobierno de ese país opera en la frontera con Venezuela traficando cocaína. Por este último, el Departamento de Estado de Estados Unido ofrece una recomenpensa de $5 millones a quien dé información que lleve a su captura.

Salazar Umaña es considerado, por investigaciones realizadas por la Policía y la Fiscalía en tres diferentes administraciones, como el líder del Cártel de Texis, una organización dedicada al tráfico de cocaína en la zona occidental de El Salvador. Según estos informes, ese cártel está conformado por diferentes jefes policiales, empresarios e incluso por alcaldes. La organización opera en el trayecto conocido como El Caminito, un atajo para llegar desde el departamento de Ocotepeque (Honduras) y el de Jutiapa (Guatemala), pasando por los departamentos salvadoreños de Chalatenango y Santa Ana. Los documentos aseguran que los líderes de la organización son Salazar Umaña; el alcalde de Metapán, Juan Umaña Samayoa, que forma parte del Partido de Conciliación Nacional (PCN), y el empresario ganadero Roberto Herrera Hernández, mejor conocido como El Burro, actualmente en juicio bajo acusaciones de narcotráfico y de liderar una banda de robacarros que operaba entre Guatemala y El Salvador.

El empresario debe presentarse cada 15 días al Juzgado Décimo de Instrucción, pues actualmente enfrenta una acusación de haber evadido el pago de $833,781 entre 2010 y 2011 con su empresa Hotesa. Durante el proceso, el fiscal general de El Salvador, Luis Martínez, se apresuró a especificar que de momento su oficina no estaba acusando a Salazar Umaña de narcotraficante.

En julio del año pasado, la Oficina de Naciones Unidas contra la Droga y el Delito incluyó al Cártel de Texis como uno de los dos cárteles salvadoreños que han “manipulado la política local”. El otro era la banda oriental de Los Perrones. Sin embargo, en ese informe no se mencionaban nombres. Ahora, sin hablar del Cártel de Texis, Obama utiliza el acta Kingpin que permite sancionar con hasta $10 millones y 30 años de cárcel a quien haga negocios con los mencionados en la lista. Además, esta medida extiende las sanciones a todos aquellos que den asistencia técnica o financiera a estas personas en cualquier lugar del mundo, y congela cualquier bien o cuenta de estas personas dentro de su territorio.

El acta Kingpin fue creada en diciembre de 1999 y sirve justamente para que el presidente bloquee los bienes y negocios de “relevantes traficantes de drogas extranjeros” y lance un mensaje hacia afuera que podría resumirse así: quien tenga negocios o relaciones formales con ellos no es amigo de Estados Unidos. En esa lista se encuentra también Ismael “El Mayo” Zambada, considerado el actual líder del cártel más poderoso del continente, el mexicano Cártel de Sinaloa.

La última vez que Salazar Umaña atendió una llamada de este periódico fue en junio de 2012. En esa ocasión se le preguntó a qué atribuía su aparición como narcotraficante en diferentes informes de dos administraciones de Arena y una del FMLN. Él respondió:

—…Si eso hubiera sido cierto, eso tendría que haber pasado a la Fiscalía de inmediato, así tendría que haber sido la ley, y si no es así, pues yo no sabría decirle… No tengo nada que opinar con respecto a eso porque las instituciones tienen que hacer bien su trabajo, incluyendo a los investigadores. Lo que yo me pregunto es: ¿por qué no actúan?.. ¿Por qué no estoy preso?.. ¿Cómo va a creer que voy a tener negocios con una empresa americana, con Chevron, y le voy a depositar dinero, todos los días, pagándole combustible? ¿Cómo va creer que una persona que está implicada en eso no va pasar por una coladera en los Estados Unidos con una empresa que es mundial?.. Fíjese que definitivamente le digo que no tengo ni idea, este mundo está compuesto de gente buena gracias a Dios, hay más buenos que malos, pero también hay gente odiosa que definitivamente no pueden ver a otro trabajando y progresando.

El hombre conocido como Chepe Diablo empezó como cambista de moneda para la empresa Diana. En febrero de este año, Wilfredo Guerra concedió una entrevista a El Faro. Guerra es el hijo del alcalde de Metapán, acusado de liderar junto a Chepe Diablo El Cártel de Texis. Guerra considera a Salazar Umaña como su “segundo padre”, y durante algún tiempo fueron socios en Gumarsal, una empresa de granos. Guerra contó que a principios de los 90, Salazar Umaña se encargaba de cambiar a colones los quetzales y lempiras de las ventas de Diana en Guatemala y Honduras. Se iba a las fronteras de Las Chinamas y San Cristóbal y se apoyaba en los cambistas de la calle para transformar el dinero. Ahora, ambos son millonarios. Guerra, que empezó como cargador de bultos del mercado de Metapán, asegura que su fortuna actual asciende a los “seis o siete millones de dólares”. Entre 2005 y 2011, Salazar Umaña reportó al fisco salvadoreño ingresos por actividades comerciales de $30 millones.

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