La felicidad transcendería si la mayoría somos libres.

                Por esto es tan difícil que hoy alguno me diga porque no estamos felices con cada uno de los proyectos que estamos por realizar, que están allí y casi se pueden tocar, pero en un país donde falta la compasión por el semejante y amor al prójimo, es difícil ser feliz. Si hay mucho que están apostando su futuro a lo que inestablemente les pueda brindar un país de angustiados; donde los más necesitados pasaron hacer los más despreciados seres que pudo un sistema político crear. Es tanta la maldad que juegan con el hambre de la gente, ante la sardónica ironía que los acompaña en sus entrevistas y discursos, mienten descaradamente pisoteando la dignidad de la gente que los sigue, porque para ellos el poder y un cargo cuesta mucho más que la comida de la gente. No sentimos hastiados de este sistema mugroso que se convirtió en nuestro dictador, que se pudrió en acciones que no llenaron jamás las aspiraciones de los pobres, hizo de la sociedad los mendigos del siglo XXI. Si que desgracias más grande con la que tenemos que cargar en estos tiempos de hambre y ruina. No hay tiempo ni para pensar, nos ha llevado a la mayoría a casi que volvernos locos, es un sistema que no ofrece ni siquiera paz, todos es una componenda, todo es un tiro por la culata, todos es un cofre de Pandora. Es lamentable que haya gente tan inocente que crea que hay algún cambio cercano, jamás se ha visto a un comunista entregar a menos de que este acorralado y condenado. Existen en el país tipos de gente que viven en burbujas que  el cielo flotan que nos les permiten caer a tierra y ver, que acá debajo la situación es insoportables, las bestias se han escapado de sus jaulas y creemos que van por lo que aun dinero devaluado les queda, son tan voraces que, buscan dinero donde hay porque ese fue y será siempre el fin, esa mayor suma de felicidad posible de robarse lo ajeno, de crear por dónde camina la ley y la trampa. Que hay razón para que ellos hagan esto, ellos si las tenían, los que no sabía eran los otros que confiaron plenamente sus cabezas al degollador de sus destinos. Esta muy difícil, casi que imposible seguir viviendo en las ciudades donde reina la delincuencia vestidas de uniforme, el  juez que condena sin sentidos a los ciudadano y libera al asaltante del estado. No hay ley más abusiva que la que se ejerce desde el poder corrupto. Estamos señalados y condenados todos los que no somos miembros de la caterva comunista. Hoy sobrevivimos por las migajas que el régimen lanza al patio, que es la calle, donde la anarquía se quito la careta ante la ley, pues la misma ley basura usurpo la moral de los ciudadanos que la ejercen a sabiendas de que destruyen la sociedad cuando no se ajustan a los ciudadanos, si no al partido, el amo del proceso. Cada uno será tocado por la sarna comunista solo es cuestión del tiempo que se acaba. Los que no pudimos salir, ladrones de cuello blanco y ciudadanos desprovistos de privilegios, que ofrecía la desgraciada revolución del hambre; quedaremos condenados hasta que ellos hagan aguas entre ellos y nos dejen el terreno yermo y seco. Los individuos supeditados a las maniobras esperanzadoras son las falsas promesas de una democracia inexistente, le funcionan como cortinas de humos, mientras ellos manejan desde sus teatros a los títeres que son los ciudadanos que creen que las urnas servirán sacarlos, ya el comunismo está muy avanzado, tanto  es así que ni haciendo metástasis en sus miembros ladrones a logrado escandalizarse sus cimientos corrompidos y gangrenados. Capaz de atentar contra las decisiones del mismo pueblo que inocentemente elige, nadie de ellos a sabiendas del poder grosero que se han adosado por discursos y nombramientos, serian capaces de ir a unas elecciones netamente pérdidas, de ir a una medición con tanta confianza que denoten sus fracasos como dirigentes, sin saber que tienen el poder comprado que logre aprobar a ultima instancia, como el poder judicial que respaldaría cualquier trampa que estos se impusieran, como reto al más votado de la contienda. Ellos saben que no son populares ni han sido pero tienen el mango agarrado de la sartén. Quien le puede ganar en un carrera donde ya los ganadores están cantados. Por esto decimos no queremos transcender en ningún espacio si no existe la libertad para esa mayoría que grita. Somos libres y moriremos libres así vayamos a llenar los espacios vacíos de una cárcel, pero libres de pensamiento que no avalamos ni legitimamos elecciones de caudillos, porque son varios los que pisan a cada momento la dignidad de los Venezolanos. Que Dios nos proteja en nuestras actuaciones y nos haga ver, que la verdadera libertad, es aquella que conduce a emancipar a una sociedad a serlo y no a la nuestra. Mi libertad es la libertad de esa mayoría y no la de unos pocos.  Muchas Gracias…

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